joomla templates

Administrator

Administrator

Fe y Vida 10 de noviembre

Martes, 29 de Octubre de 2013 07:55 Published in Fe y Vida

Fe y Vida 3 de noviembre

Martes, 29 de Octubre de 2013 07:52 Published in Fe y Vida

Mons. Fernando Prego Casal. Primer Obispo de Santa Clara

Martes, 29 de Octubre de 2013 07:41 Published in Historia

Nació en La Habana el 7 de noviembre de 1927.  Huérfano de madre siendo muy pequeño, su padre lo lleva a España; en Sada, Galicia queda a cargo de su abuela materna.

En 1944, después de terminar los estudios de Bachillerato en los H.H. Maristas de La Coruña, regresa a Cuba.

El 6 de enero de 1945, ingresó en el Seminario “El Buen Pastor” de Arroyo Arenas, como seminarista de la Arquidiócesis de La Habana.

Recibió la ordenación sacerdotal de manos de su Eminencia el Cardenal Manuel Arteaga el 17 de abril de 1955, en la Catedral de La Habana.

Vicario Parroquial de Montserrate durante un año, fue nombrado en 1956 párroco de Alquizar, Vereda Nueva y Ceiba del Agua, a la que en 1961 se agregan Güira de Melena y San Antonio de los Baños.

En 1968 fue nombrado profesor de Moral del Instituto María Reina en La Habana y en 1969 Vicario Episcopal de Habana Campo.

En 1970, es designado Administrador Apostólico Sede Plena de la Diócesis de Cienfuegos. Seis meses después es ordenado Obispo en la Catedral de La Habana por el Pro-Nuncio Apostólico Cesare Zacchi.

Tras la renuncia de Mons. Alfredo Müller, el 24 de julio de 1971 fue nombrado Obispo residencial de Cienfuegos-Santa Clara.

Pide y obtiene del Papa Juan Pablo II la división del territorio diocesano, creándose la Diócesis de Santa Clara,

Cuando repasamos con corazón agradecido todo lo que ha significado para nosotros la celebración en el año 2012, del cuarto centenario del hallazgo y presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad en la historia y el alma de los cubanos, nos vienen espontáneamente a la mente las imágenes de miles de compatriotas nuestros con sus velas o flores en las manos delante de la Madre, expresión en muchos de ellos de...

Editorial

Lunes, 08 de Julio de 2013 16:53 Published in Amanecer Marzo-Abril 2013

Todos, en estos días, hablan del Papa y su decisión de renunciar. En nuestra TV hemos visto cada día imágenes de los últimos actos de Benedicto como papa: desde el anuncio de su renuncia hasta su llegada a Castel Gandolfo. En Tele Sur corrían los cintillos hablan-do, primero, sobre la renun-cia y, luego, respecto al conclave mientras veíamos otras noticias.

LA PUERTA DE LA FE  IV

El Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31). Para el apóstol Pablo, este Amor lleva al hombre a una nueva vida: «Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva» (Rm 6, 4). Gracias a la fe, esta vida nueva plasma toda la existencia humana en la novedad radical de la resurrección. En la medida de su disponibilidad libre, los pensamientos y los afectos, la mentalidad y el comportamiento del hombre se purifican y transforman lentamente, en un proceso que no termina de cumplirse totalmente en esta vida. La «fe que actúa por el amor» (Ga 5, 6) se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre (cf. Rm 12, 2; Col 3, 9-10; Ef 4, 20-29; 2 Co 5, 17).

«Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. El compromiso misionero de los creyentes saca fuerza y vigor del descubrimiento cotidiano de su amor, que nunca puede faltar. La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes «se fortalecen creyendo». El santo Obispo de Hipona tenía buenos motivos para expresarse de esta manera. Como sabemos, su vida fue una búsqueda continua de la belleza de la fe hasta que su corazón encontró descanso en Dios. Sus numerosos escritos, en los que explica la importancia de creer y la verdad de la fe, permanecen aún hoy como un patrimonio de riqueza sin igual, consintiendo todavía a tantas personas que buscan a Dios encontrar el sendero justo para acceder a la «puerta de la fe».

Así, la fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios.

“Silencio y Palabra: camino de evangelización”

20 de Mayo 2012

Mensaje del Santo Padre
Queridos Hermanos y Hermanas,
Al acercarse la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, deseo compartir con vosotros algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicación que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relación entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado.


El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa. Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones. Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de "ecosistema" que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos.


Gran parte de la dinámica actual de la comunicación está orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de búsqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicación para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas. En nuestros días, la Red se está transformando cada vez más en el lugar de las preguntas y de las respuestas; más aún, a menudo el hombre contemporáneo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente. El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes. Sin embargo, en el complejo y variado mundo de la comunicación emerge la preocupación de muchos hacia las preguntas últimas de la existencia humana: ¿quién soy yo?, ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar? Es importante acoger a las personas que se formulan estas preguntas, abriendo la posibilidad de un diálogo profundo, hecho de palabras, de intercambio, pero también de una invitación a la reflexión y al silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.
En realidad, este incesante flujo de preguntas manifiesta la inquietud del ser humano siempre en búsqueda de verdades, pequeñas o grandes, que den sentido y esperanza a la existencia. El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencias de vida: todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, sobre todo en nuestro tiempo en el que "cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales" (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2011).


Hay que considerar con interés los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténtica interrogación, pero también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad. No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas. El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: "Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada... El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio" (Exhort. ap. Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando "el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos" (cf. Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.
Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. "Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora" (Homilía durante la misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, 6 de octubre 2006). Al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y así se abre el espacio para la contemplación silenciosa. De esta contemplación nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misión, la necesidad imperiosa de "comunicar aquello que hemos visto y oído", para que todos estemos en comunión con Dios (cf. 1 Jn 1,3). La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.


En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la Revelación divina se lleva a cabo con " hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas" (Dei Verbum, 2). Y este plan de salvación culmina en la persona de Jesús de Nazaret, mediador y plenitud de toda la Revelación. Él nos hizo conocer el verdadero Rostro de Dios Padre y con su Cruz y Resurrección nos hizo pasar de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios. La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.


Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo. A María, cuyo silencio "escucha y hace florecer la Palabra" (Oración para el ágora de los jóvenes italianos en Loreto, 1-2 de septiembre 2007), confío toda la obra de evangelización que la Iglesia realiza a través de los medios de comunicación social.


Vaticano, 24 de enero 2012, Fiesta de San Francisco de Sales

Padre Felix Ferre

Jueves, 01 de Noviembre de 2012 14:00 Published in Sacerdotes de la diócesis

En  Bocairent, Valencia, España, nació un  16 de diciembre de 1943. A los 18 años, viendo pasar la procesión de la Inmaculada, confiesa que «algo paso en mi interior que a partir de ese momento se me impuso el deseo de ser sacerdote».

Cuando entró al Seminario sintió dejar: fútbol, rondalla, fiestas, muchachas, proyectos de vida laboral, matrimonial, etc.

Oración a Santa Clara de Asís

Viernes, 22 de Abril de 2011 15:10 Published in Patrona

Gloriosa Santa Clara de Asís,
por aquella fe inquebrantable
que te hizo servirte de las cosas terrenas
buscando las del cielo,
por aquella esperanza firme
con que venciste todas las dificultades
que se oponían a tu santificación,
por aquella caridad pura y ardiente
que te movió en todo los momentos
de la vida,
yo te suplico con humilde confianza
que intercedas ante Dios
y me obtengas su favor en lo que te pido
(hágase la petición)
y esperanza firme y caridad ardiente
para con Dios y el prójimo.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Cronología de Santa Clara de Asis

Viernes, 22 de Abril de 2011 14:48 Published in Patrona

1193 – 13 de diciembre
Nace Clara Favarone

1200 - Guerra civil de Asís
La familia de Clara se exilia a Perusa.

1205 - Clara es prometida a un caballero de la nobleza.

1206 - Francisco inicia su vida de penitencia.

1207 - Francisco restaura San Damián y profetiza sobre las hermanas pobres.

1208 - La familia de Clara regresa a Asís.

1211 - 28 de marzo - Domingo de Ramos.
Clara es consagrada a Dios en la Porciúncula en manos de San Francisco.

1215 - IV Concilio de Letrán.

1216 - Inocencio III concede a Clara el Privilegio de la Pobreza.

1224 - Francisco recibe los estigmas. Clara cae gravemente enferma.

1225 - Francisco compone el cántico al Hermano Sol en San Damián.

1226 - Muerte de San Francisco.

1228 - Fundación del primer convento de Clarisas en España.

1240 - Los sarracenos asedian la ermita de San Damián.

1252 - Se aprueba la Regla de Santa Clara.

1253 - 9 de agosto.
Bula de aprobación de la Regla de Santa Clara.

11 de agosto.
Muerte de Santa Clara.

1255 - Canonización de Santa Clara de Asís.

1260 – Traslado del cuerpo de Santa Clara a la Basílica de Asís

Página 2 de 2