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Breve reseña histórica de la diócesis

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La Diócesis de Santa Clara, situada en la región central de Cuba, comprende dos provincias
civiles: Villa Clara y casi la totalidad de la provincia civil de Sancti Spiritus con una extensión territorial de 12 754 km 2 y una población aproximada de un millón y medio de habitantes. Fue creada por S.S. el Papa Juan Pablo II el 1º de abril de 1995, con territorio desmembrado de la antigua Diócesis de Cienfuegos-Santa Clara.

Su primer Obispo fue Mons. Fernando Prego Casal. La Diócesis y su Catedral se encuentran bajo el patrocinio de Santa Clara de Asís.

En el territorio diocesano existen poblaciones que se remontan en su fundación a los tiempos de la colonia:
Sancti Spiritus fundada en 1514 es una de las siete primeras villas de Cuba,

en su territorio, Fray Bartolomé de las Casas predicó su famoso "Sermón del Arrepentimiento";
Remedios, la octava villa, fundada en 1515.
La actual capital diocesana, Santa Clara, fue fundada en 1689.

Sacerdotes de imperecedera memoria han sido:

Juan de Conyedo, Francisco Hurtado de Mendoza, y Juan Félix de Moya, dedicados a la educación, fundadores de las primeras escuelas y de venerables templos como la antigua Parroquial Mayor y la actual Parroquia del Carmen en Santa Clara,
Silvestre Alonso y Pablo Tomás Noya, dedicados a la asistencia social entre los presos y enfermos; ambos fundadores de iglesias, escuelas y hospitales en Sancti Spíritus,
Alberto Chao, defensor de los reconcentrados de Weyler en la Ciudad de Santa Clara,
Ángel Tudurí, que llegó a ser Capitán del Ejercito Libertador, último párroco de la Parroquial Mayor de Santa Clara y trabajador incansable por la construcción del nuevo templo, que hoy ostenta el título de Catedral de la Diócesis.

Son dignos de recordación:
El P. José Novo, párroco de Quemado de Güines, que en la primera mitad de este siglo realizó una gran labor educativa en esa zona y construyó además 7 templos,
el P. José Vandor, húngaro de nacimiento y cubano de corazón, que fue el primer director de la Escuela Salesiana de Santa Clara, muy recordado además por sus gestiones de paz durante la batalla de Santa Clara en 1958, por su vida ejemplar dedicada al trabajo pastoral y por su muerte santa, su causa de beatificación ya está introducida.

Este territorio del país tuvo un papel muy activo en las guerras de Independencia: el 7 de febrero de 1869 en los campos de Manicaragua más de 7 000 hombres a caballo bajo las órdenes de Miguel Jerónimo Gutiérrez, Federico Cavada y Carlos Roloff se sumaron al alzamiento de La Demajagua que con el Grito de Yara comenzó Carlos M. de Céspedes el 10 de Octubre de 1868.

Durante la Guerra de 1895 se destacaron Serafín Sánchez, Leoncio Vidal, Eduardo Machado, Guillermo Lorda, Leocadio Bonachea, Marta Abreu de Estévez con su labor patriótica y de beneficencia.

Durante las luchas revolucionarias de la década del 50 fue también este territorio escenario de la huelga del 9 de Abril en Sagua la Grande y de las luchas en las montañas del Escambray, siendo la toma de la ciudad de Santa Clara el punto final de la dictadura de Batista.

El territorio diocesano cuenta con 34 parroquias y 45 templos no parroquiales. En los nuevos lugares de asentamiento (barrios periféricos, comunidades rurales, poblados, etc.) se han ido formando numerosas comunidades que se reúnen semanal o quincenalmente en casas de familia para recibir instrucción religiosa y participar en la celebración de la Palabra; en algunas de ellas también se celebra la Eucaristía. Estas nuevas comunidades alcanzan el número de 207; todas carecen de un lugar apropiado para el culto.

El Obispo, Mons. Arturo González Amador, tiene como pilares fundamentales en el planeamiento y ejecución del trabajo pastoral a 32 sacerdotes (23 diocesanos y 9 religiosos), 1 religioso, 30 religiosas y 11diáconos permanentes.

Es también muy valiosa la presencia de laicos comprometidos que apoyan en tareas apostólicas como catequistas, tanto en los templos como en los lugares de misión, visitadores de enfermos, Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, activistas de Cáritas parroquiales y diocesana, animadores de las distintas pastorales, y muchas otras obras.

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