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Martes, 11 de Noviembre de 2014 12:31

Sociedades de instrucción y recreo en Santa Clara

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En Cuba, desde finales del siglo XVIII y a través de todo el XIX, fueron surgiendo Sociedades, cuya actividad fundamental estaba dirigida al desarrollo de la educación y de la cultura. Entre ellas se destacó la Sociedad Económica de Amigos del País, creada por Real Cédula, de fecha 15 de diciembre de 1792 por el Rey Carlos IV, quien concedía auto-rización para establecer en La Habana esta Sociedad. Pertenecieron a ella importantes personalidades cubanas: José A. Caballero, José de la Luz y Caballero, Félix Varela y otros.



En el orden cultural la Sociedad abrió la primera biblioteca pública del país en 1792 y creó, en 1816, la Sección de Educación. Promovió nuevas escuelas y organizó un sistema de enseñanza elemental, el primero que en Cuba estableció los requisitos de capacidad para ejercer como maestro. Instituyó la inspección escolar, amplió el número de materias escolares, permitió que se crearan métodos y procedimientos didácticos y que se formularan el primer plan de estudios y el primer reglamento escolar.

En 1813 abrió delegaciones, llamadas Diputaciones en distintas localidades de la Isla. En Santa Clara se fundó en 1829 y tuvo como director al maestro Francisco Anido.

Estos logros alcanzados en la educación en Cuba por los esfuerzos de la Sección de Educación de la Sociedad Económica de Amigos del País influyeron de alguna manera en Santa Clara, especialmente con la creación de los requisitos de capacidad para ejercer como maestros lo que favoreció a aquellos jóvenes con vocación pedagógica para que pudieran alcanzar una certificación o aval que les permitiera ejercer la profesión.

La creación de sociedades e institucio-nes culturales respondía a la gran diferenciación clasista donde se practicaba todo tipo de discriminación social y racial, entre españoles y criollos (nobleza española y burguesía criolla);  blancos y negros; blancos de mayor y menor poder económico; negros y mulatos o mestizos.

La mujer también se incluye porque estaba relegada a ocupar cargos directivos en aquellas organizaciones, no obstante, jugaron su papel institucional aportador al desarrollo cultural y educacional y en la formación y radicalización del sentimiento nacional. Encubiertamente, bajo la apariencia de sociedad de instrucción y recreo, sus miembros apoyaron a las gestas independentistas de la segunda mitad del siglo XIX.

Otras fueron: La Casa de Sociedad, fundada en 1818, la primera que existió en Santa Clara, agrupaba intelectuales, artistas y literatos de la raza blanca y de «buen linaje»1, La Filarmónica fundada en 1827 y reinaugurada en 1841, 1849 y 1852, a partir de esta última fecha cobró mayor importancia con el establecimiento de las sociedades facultativas de Decla-mación, Literatura y Música que impulsaban estas manifestaciones artísticas y literarias en las represen-taciones teatrales y en la creación de una biblioteca, lo que fue de gran signifi-cación para la cultura y la educación.

La Sociedad de Instrucción y Recreo El Liceo, fundada el 19 de noviembre de 1860 y reestructurada en 1867 por acuerdo de la directiva de fecha 27 de marzo con el nombre de Liceo Artístico y Literario, no solo se cambió el nombre sino la concepción de la institución como sociedad de recreación solamente, ahora sería, además de instrucción, pues en ese año se creó la sección dedicada a la enseñanza en la que participaron como profesores miembros de la misma: Eduardo Machado que acababa de llegar de Europa se incorporó a esta Sociedad e impartió caligrafía, Antonio Lorda enseñaba francés; Gregorio Masvidal, idioma inglés; Francisco Montero, escritura y Manuel Carbonell, aritmética.

La directiva de este Liceo se nutrió de personalidades de la cultura y de ella salieron los primeros combatientes para la gesta independentista, hasta el punto en que el gobierno mandó a desalojar el local sede, al día siguiente del alzamiento de los villaclareños, dirigido por los representantes de la Junta Revolucionaria Miguel Jerónimo Gutiérrez y Eduardo Machado, ambos de la Junta Directiva del Liceo. Fue reabierto como Sociedad Artística y Literaria el 1 de enero de 1892 con el nombre de Nuevo Liceo.

Las sesiones públicas nocturnas científicas, atendidas por el director de la Sección de Literatura Doctor Rafael A. Toymil, ofrecidas semanalmente en el Liceo fueron una vía para llevar a la población los conocimientos sobre las letras y las ciencias.

El Gran Cervantes, inicialmente llamada  Círculo Obrero de Pardos de Santa Clara, cambió su nombre por el primero, a instancias del llamado que hiciera Juan Gualberto Gómez, en su visita a esta ciudad, abogando por la unidad y confraternidad entre los cubanos «de color» para lograr sus derechos como ciudadanos. Se inició el 22 de septiembre de 1878 con una directiva provisional y se inauguró oficialmente el 29 de marzo de 1880. También estableció aulas nocturnas para adultos asociados.
Después de un período de crisis, en que se cerró, fue reabierta con el nombre de Sociedad El Trabajo. En esta segunda etapa lograron, además de la enseñanza nocturna, la creación de una escuela primaria para niños. Miembros de esta sociedad consultaron a un connotado maestro de la ciudad, Mariano Clemente Prado, acerca de dicha iniciativa, éste les brindó no sólo ideas sino también su colaboración como maestro (en las aulas nocturnas) y aportes económicos.

En las aulas nocturnas impartían clases de gramática, escritura, lectura e idioma francés, matemática práctica, dibujo y religión, pero no sólo se instruía, también se formaban valores patrióticos e ideales de libertad demostrado en la actitud de sus alumnos, que en su mayoría, contribuyeron con su pen-samiento y con su acción a la independencia de Cuba. Cuando el gobierno del General Valeriano Weyler fue cerrada, gran parte de su membrecía marchó a la manigua a integrarse a la Guerra del 95 y no se reabrió hasta que culminó, cuando lo hizo adoptó el nombre de El Gran Maceo.

La Bella Unión, también de instrucción y recreo de la raza negra, fue fundada el 19 de julio de 1881 en la calle Santa Rosa (Céspedes) N° 6. En 1884 creó una escuela nocturna donde, además de instruir, al igual que en otras Sociedades ya mencionadas se trasmitían sen-timientos patrios, sus afiliados apoyaron la gesta independentista por lo que cerraron esta organización hasta el nuevo período.
Cuando se enseña al obrero analfabeto se le está instruyendo, pero también se le trasmiten valores, sentimientos que lo despojan de su ignorancia que tanto daño le hace al hombre, como dijera Martí: «(...) A un pueblo ignorante puede engañársele con supersticiones y hacérsele servil (...). Un hombre ignorante está en camino de ser bestia (...)»2.

Estas escuelas populares iniciadoras de la educación de adultos donde recibían instrucción personas mayores, luchaban contra el alto índice de analfabetismo que existió en Santa Clara, reflejado en los siguientes datos estadísticos que ofrece el censo de 1887: La población blanca analfabeta ascendía a 69,3 % y los de la raza negra a un 85, 2 %3.

Se puede afirmar que la labor de estas Sociedades fue muy meritoria, a pesar de que no podían desarrollar sus ac-tividades a plenitud pues siempre esta-ban amenazadas por las autoridades españolas.

Referencias bibliográficas
1-En esta Sociedad solamente se admitían personas de raza blanca, con cierto status económico y rango social. El gobierno local así lo dispuso y prohibió que dentro de la Casa de Sociedad hubiera juegos considerados ilícitos, con lo que contribuyó al desarrollo de actividades, como el juego de ajedrez. Fuente: González, Manuel Dionisio. Memoria histórica de la villa de Santa Clara y su jurisdicción, Villaclara. Imprenta Del Siglo, 1858, p. 231.
2-Martí, José. Ideario Pedagógico. La Habana. Imprenta Nacional, 1961 p. 233.
3- Águila Zamora, Hedy Hermina, et all. Síntesis Histórica Municipal de Santa Clara, Editora de Historia, Habana, 2010, p 68.

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