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Martes, 11 de Noviembre de 2014 12:00

RUY LÓPEZ, el sacerdote que sentó las bases del AJEDREZ

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La primera oleada de temperaturas caniculares resultó un claro indicio de la cercana presencia del verano. Corría el mes de mayo de 1966. Para los que pasábamos, con más penas que gloria, nuestra primera juventud en el naciente Plan de Becas, en Miramar, el ajedrez y los pitenes beisboleros acaparaban los prolongados ratos de descanso en los albergues de la calle 32. Y al compás de informales encuentros ajedrecísticos en rústicos tableros diseminados por los cuartos, una suerte de Club de Fans ganaba, a pasos inesperados, muchos simpatizantes.



Ante ese ambiente pobre en incentivos para el estudio nocturno, el grupo de tercer año de secundaria comenzó a interiorizar el duelo entre los Grandes Maestros soviéticos Tigram Petrosian y Boris Spassky en opción a la corona mundial. Al principio del match, la reiterada utilización de la defensa Caro Khan inclinó el marcador hacia el sólido y veterano ajedrecista armenio. Hacia la segunda mitad del tope, varios deslices del titular Petrosian obligaron a la Caro Khan a ingresar en el taller de reparaciones. Ello propició la entrada en escena de la apertura Ruy López.

A casi cuatro decenios del recordado campeonato del mundo, la denominación Ruy López integra un famoso y recurrente sistema en el juego ciencia. Sin embargo, la literatura no es pródiga en datos en torno a la figura de Ruy López o Rodrígo López de Segura. El célebre personaje consiguió trascender el marco de la fama a escala internacional, gracias a su proyecto titulado «Libro de la invención liberal y el arte del juego de ajedrez». En épocas posteriores, la edición originaría un gran impacto.

Los años de Ruy López, clérigo extremeño al servicio de Felipe II, corresponden a los del predominio español en Europa, en los campos político y militar. Así las cosas, España vivió una suerte de fiebre ajedrecística entre los siglos XV y XVI. Tal hegemonía hace realidad la primera escuela de ajedrez occidental. Por aquellos años, Italia y España evidenciaban un importante desarrollo en las contiendas sobre los escaques.

En el histórico libro, hecho en Portugal en 1647 por Fray Antonio Das Neves y traducido, en 1584, al italiano y al francés (1609), se identifica a Ruy López como Canónico Ou Beneficiado De Cafra, y vecino de dicha villa. No obstante, el criterio general fija las expectativas de nacimiento en la localidad de Segura de León (Badajoz), alrededor del decenio 1520 – 1530.

Ruy López profesó órdenes religiosas desde muy joven. Para el párroco de la Colegiata el ajedrez era, al principio, un simple pasatiempo en el que progresaba de forma sorprendente. Después vendría su hondura profesional gracias al apoyo de varios nobles y más tarde del propio Rey.

En una etapa de gran motivación, el monarca español Felipe II, excepcional patrocinador del juego, organizaba en la corte madrileña, en 1575, el primer torneo internacional de la historia del tablero bicolor. Figuraron en la competición los italianos Leonardo da Cutri y Paolo Boi. Alienaron, por la escuadra española el granadino Alfonso Cerón y Ruy López. El encuentro disputado en varias vueltas, finalizó con holgada victoria para los de Italia.

Felipe II premió, con gran generosidad, a los campeones españoles del momento: Alfonso Cerón y Ruy López; a este último, el monarca le concedió un estipendio vitalicio. Las consideraciones reales incluyeron, por demás, un collar de oro con un Roque o Torre de ajedrez como colgante.
La relación entre el genio español del juego y Felipe II se estrechó tempranamente, puesto que el Rey-jugador envió al sacerdote a Roma en funciones diplomáticas en 1559. La misión confiada al presbítero estuvo relacionada con la ascención al pontificado de Pío IV, un cardenal de la familia de los Médici y apasionado del ajedrez.

Con posterioridad tuvo lugar un segundo viaje de López a la capital de Italia en similares condiciones. Durante su permanencia de un año en la ciudad italiana, Ruy López conoce a los mejores trebejistas nativos. En su tiempo libre el extremeño aquilata la fuerza de juego de los itálicos; en tanto, mejora sus aspectos tácticos y su habilidad combativa.

Es poco conocida la personalidad de este campeón mundial oficioso del ajedrez. Además, los documentos conservados en los archivos episcopales de Sevilla datan de 1540. Todo indica que Ruy López debió nacer antes, si en 1561 ya aparecía en el más calificado estamento de Madrid.

El libro de López enfatiza su pasión por la cultura antigua, amén de hacer notar su profundo dominio del latín, cualidad puesta de manifiesto por las numerosas citas que acompañan al renombrado texto de 150 hojas. Por ese valioso faenar se le considera el padre de la teoría de las aperturas.

Se conoce que empleó muchas horas en estudios sobre las salidas Alfil y Gambito del Rey. Como otros notables contendientes desde esa época, López era capaz de jugar a ciegas. Para esta especialidad, el iniciador del movimiento ajedrecístico mundial, recomendó memoria, buena práctica y ejercicio. Al propio tiempo, el clérigo de firme voluntad fue un pionero del entrenamiento ajedrecístico. La necesidad de una preparación en la fase inicial de la partida aparece rubricada en términos que suscribiría, hoy día, cualquier maestro.

Fuentes dignas de crédito resaltan, sobremanera, al ajedrecista de hondas raíces religiosas por su condición de precursor del empleo beneficioso del ajedrez en el tratamiento de personas discapacitadas, proyección que inscribe con letras doradas su paso por la milenaria práctica de mesa.


  BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

• Diccionario Espasa. Tomo I. España. 1997,
  página 332.
• Diccionario Espasa. Tomo VII. España. 1977,
  página 7 326.
• El fascinante mundo del ajedrez. Cuba, 2000,
  página 15.
• Enciclopedia Sopena. Tomo X. España 1981,
  página 6 827.
• Revista Antología 64. Venezuela, 1997,
  página 8.
• Revista Bohemia, Cuba, 1966. Nº 42.
• Revista Jaque, España, 1989. Nº 264,
  página 396.
• Archivo del autor.

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